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Total War: Three Kingdoms
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Entrando en la era de los señores de la guerra

Cuando jugué por primera vez a Total War: Three Kingdoms, pensé que pasaría la mayor parte del tiempo luchando en batallas. Es cierto que son el centro del juego, pero no recuerdo la última vez que pasé tanto tiempo mirando un mapa, pensando en dónde forjaré mi próxima alianza y cuál de mis entusiastas comandantes militares causará problemas después. Este juego es extraño de esa manera. En un momento estás desplegando tus fuerzas para la batalla. Al siguiente, estás suplicando a un clan rival que forme una alianza y preocupándote por la corrupción en tu corte.

Un juego de estrategia basado en la antigua China

Total War: Three Kingdoms es un juego de estrategia por turnos con un componente de batallas en tiempo real. Ambientado en una versión estilizada de China durante una época de caos y división, crearás tu propio imperio en la tierra de los Tres Reinos. Construye y expande tu imperio, administra tus territorios, recluta figuras históricas y dirige tus ejércitos en una guerra fratricida por la supremacía de la tierra. La campaña es más que simplemente colorear el mapa con tu facción. Los personajes son importantes.

Los señores de la guerra y sus seguidores tienen personalidades, relaciones, objetivos y rivalidades que pueden dirigir tu campaña. El sistema abierto de Guanxi mantiene estos vínculos sociales más integrados con tu jugabilidad estratégica, de modo que un personaje poderoso no sea simplemente otra pieza en tu tablero de juego. Tus amistades y enemistades pueden afectar tus acciones dentro de la esfera social de tu facción. Y, por supuesto, está el campo de batalla.

Cuando los ejércitos chocan, el juego deja de desarrollarse en el mapa de campaña y entra en una fase táctica en tiempo real. No es raro desplegar cientos de unidades de infantería, caballería y máquinas de guerra en enormes batallas donde tu posicionamiento y tus decisiones en el campo de batalla son importantes. El caos puede aparecer rápidamente.

De las decisiones de campaña al control del campo de batalla

El núcleo de la campaña funciona por turnos. Eso significa que mueves ejércitos, desarrollas tus asentamientos, participas en diplomacia, reclutas unidades y personajes, administras tu economía, investigas tecnologías y eliges tu próxima región de expansión. Mientras tanto, tienes que considerar qué es lo mejor. ¿Te falta otra región para hacer crecer tu economía? ¿Una facción rival está ganando demasiada fuerza? ¿Una posible alianza es una buena idea ahora, pero será mala más adelante? Y quizá tu mejor decisión en el campo de batalla sea no atacar.

Hay mucho que considerar con la diplomacia. Los pactos, las relaciones, el comercio, las disputas y las intrigas políticas pueden cambiar el equilibrio de poder con una pluma en lugar de una espada. También puedes formar amistades o competir con otros líderes mediante rivalidades, añadiendo todavía más imprevisibilidad a la política. Luego los ejércitos chocan y las cosas se aceleran. Diriges los movimientos de tus formaciones y unidades en batallas en tiempo real, decidiendo dónde puede defender tu infantería, cuándo debe cargar tu caballería y cómo reaccionan tus tropas a los cambios del campo de batalla. Es tu ejército, pero también es el mapa.

Descubrí bastante pronto que avanzar rápidamente en todo no es realmente una estrategia. A veces tienes que tener paciencia. La campaña también interactúa con las batallas. Lo que ocurre en el campo afecta a tus personajes y a sus relaciones, por lo que el éxito militar es simplemente un detalle dentro del panorama político más amplio.

Características principales

  • Modo campaña de gran estrategia por turnos combinado con batallas tácticas en tiempo real
  • Ambientado en la China “antigua”, durante una época de fragmentación y agitación política
  • 12 señores de la guerra icónicos con diferentes objetivos y estilos de juego
  • Sistemas de campaña basados en personajes que incluyen amistades, rivalidades, personalidades y ambiciones
  • Red de relaciones personales (guanxi) que da a los personajes mayor influencia sobre los acontecimientos de la campaña
  • Política de alianzas, relaciones y diplomacia basada en pactos estratégicos
  • Grandes ejércitos con unidades de infantería, caballería y máquinas de guerra
  • Control de campaña sobre territorio, economía, tecnología, reclutamiento y expansión
  • Combate en tiempo real donde la formación, el posicionamiento y el momento de las unidades, además de la variedad de unidades utilizadas, determinan al vencedor
  • Entornos subtropicales, desiertos, montañas y lugares destacados
  • Campaña para un jugador junto con funciones multijugador cooperativas y competitivas en línea
  • Logros y cromos de Steam
  • Soporte para mods mediante Steam Workshop
  • Un formato de campaña diseñado para crear una dinastía en lugar de simplemente ganar batallas.

Por qué la campaña sigue atrayéndome

Esta interconexión es la mayor fortaleza de Total War: Three Kingdoms. La fuerza militar afecta a la diplomacia, la diplomacia afecta a la expansión, la expansión afecta a tu economía, tu economía determina tu fuerza militar, los personajes afectan a la política, los ejércitos afectan a las relaciones y todo termina afectando a todo lo demás. Esa estructura interconectada hace que incluso las decisiones más pequeñas parezcan importantes. Si añado un general de gran calidad a mi lista, por ejemplo, no solo he añadido a alguien que puede defenderme y luchar por mí en el campo de batalla, sino que también he añadido un individuo más a la facción y una persona más que puede formar una relación con alguien de la corte.

A veces esas facciones son útiles. Otras veces son un dolor de cabeza. Sinceramente, me encanta esa ambigüedad. Además, los diferentes señores de la guerra dan a cada campaña un poco más de personalidad. Jugar con una facción diferente es algo más que empezar en un lugar diferente, aunque cada líder tiene sus propios objetivos y su propia posición dentro del panorama político más amplio del juego, lo que significa que tienes un punto de vista diferente desde el que afrontar la campaña. El escenario también ayuda mucho. Entre todo el terreno, desde exuberantes selvas subtropicales hasta zonas áridas y montañas cubiertas de nieve, las ubicaciones importantes ayudan a que el enorme mapa tenga una sensación de realidad tangible en lugar de parecer simplemente un juego de guerra abstracto. Sin embargo, cuando los ejércitos se enfrentan, toda esa preparación se pone realmente a prueba. Es entonces cuando las cosas se vuelven realmente ruidosas.

Construyendo una dinastía decisión a decisión

Total War: Three Kingdoms está en su mejor momento cuando dejas de tratarlo simplemente como una serie de batallas. Las batallas son importantes y, en este juego, pueden ser enormes, intensas y, a veces, de formas que quizá no esperes, sorprendentemente caóticas. El verdadero carácter del juego está en la guerra que ocurre entre ellas. Tú planeas. Alguien más deshace tus planes. Otra facción se vuelve demasiado poderosa, un personaje importante desarrolla una rivalidad o una alianza dinámica deja de parecer tan beneficiosa. Ahí es cuando te adaptas, no simplemente avanzas.

Creo que eso es lo que hace que el juego sea tan duradero. Aquí no solo das órdenes a los ejércitos, sino que mantienes un delicado equilibrio político mientras intentas convertir una tierra dividida en un imperio más o menos funcional. La combinación de diplomacia, interacciones entre personajes, comercio y gestión de recursos, desarrollo tecnológico y combate en tiempo real deja mucho espacio para que las campañas sean diferentes.

Y siempre hay otra batalla a la vuelta de la esquina. Quizá esa sea la mejor parte. Puedes pasar veinte minutos planeando una ofensiva, solo para que la batalla real se desarrolle de una manera completamente diferente cuando los dos ejércitos chocan. Total War: Three Kingdoms está en su mejor momento cuando esos dos ejércitos se encuentran. La campaña añade contexto a tus batallas y esas batallas añaden consecuencias a tu campaña. Construyes el imperio. Y después luchas para conservarlo.